Diario libertario de lugo e galaxia

Enséñales esta imagen...

01/07/2013
22:34

Cuando te digan que yo he nacido para esto, que estoy aquí para acabar así y que si no acabó así, así de humillado y reventado, desapareceré como... Ejem.. Como.. ¡Ay, lo que me cuesta decir una majadería del tal calibre... Como especie.

Cuando te juren que disfruto al salir por las puertas de chiqueros. Hay que ser idiota, hay que ser gilipollas, o canalla, para afirmar que alguien, incluido un animal de otra especie, puede pasárselo bien con esta puta tortura que acaba en asesinato. Y encima cuando tu verdugo no puede ser más cursi y zote.

Cuando te expliquen que por ser cultura y tradición, es imperecedero. ¡Repasa la historia imbécil, repásala y aprende!

Cuando hagan todo eso enséñales estas imágenes…

Si te llaman liberticida, una palabra inventada pero que utiliza el sufijo “cida”, que significa matar, y es que no hay problema en asesinar a la gramática si el criminal pertenece al mismo lobby que el Rey, la Duquesa de Alba, Pío García Escudero o Joaquín Sabina.

Si te acusan de ser un ecoterrorista. Por desnudarte y pintar hemorragias de toro en tu espalda, por saltar al ruedo, por desplegar una pancarta… ¡Por abrir la boca! Qué te pensabas, ¿qué la democracia iba en serio? Si votas lo tienes chungo, pero si encima no puedes votar porque ni de manos dispones sino de pezuñas date por jodido. (Ecoterrorista tampoco está en el diccionario. Si al menos en vez de inventarse palabras para acusar al estilo “La noche de los lápices” tuviesen la genialidad, y la intención, de Cortázar al parirlas. No pido peras al olmo, pido inteligencia a los idiotas. Pido imposibles.)

Si te señalan como antisistema (esta sí existe, como suerte, como tercio, como banderilla, como pica, como subvención, como vergüenza, aunque nunca la sientan), tú,

Enséñales esta imagen...

No hace falta que abras la boca, sólo enséñales esta imagen y con esa mirada que con el brillo del asco transforma las córneas en pantanos y cementerios de los que surgen los pálidos fuegos fatuos de la putrefacción, con la contracción de las pupilas apretadas por la rabia y por la realidad que desearíamos no dejar pasar, ¡pero que pasará!, con las lágrimas de dolor que gritan con decibelios de justicia exigida la justicia olvidada, con el llanto que quisiera desgarrar los tímpanos de los cegatos éticos, aquellos que con sus dioptrías de egoísmo y estupidez, mucha estupidez sobre todo, no ven ni escuchan, sólo legislan y escriben en La Razón y hablan en Intereconomía (qué miedo, que desengaño, qué “virgencita que me quede como estaba” tengo con La Sexta ahora que ejecutaron a Público)… Sólo míralos, sin hablar, míralos y enséñales esta imagen.

Puede que no se tapen la boca para detener el vómito. Pero si se cubren los ojos para no ver los tuyos y los oídos para no oír los puñales de tus retinas sabrás que te han contemplado y escuchado. No has fallado tú que te has colado por sus sentidos, es que son hijos del disfraz de su cobardía: venda, tapón, mordaza y… ¿Cómo se llama aquello que anestesia el tacto y el gusto? Porque la sangre de un toro también se toca y se saborea. No has fallado tú, es que ganaron el canguelo y la ambición.

Y puede que este espeten un: “¡A ti no te importan los seres humanos!”.
Si hacen eso, entonces, con más razón que nunca: enséñales esta imagen.
Y si en ese instante te dan la razón (no es probable), ya no los rechaces, dales las gracias y muéstrales cómo luchar. Pero si te siguen atacando no les mandes a la mierda, no lo hagas porque su ignorancia, su cobardía, ya son mierda. Para qué les vas a enviar al mismo sitio en el que estaban y del que probablemente no van a salir jamás porque no sirven para habitar en lugar diferente.

Simplemente ponles el pie encima (sin violencia), con estrategia que hace más daño y es mucho más efectiva, y ayúdales a hundirse en ella. Sólo les estás echando una mano (bueno, un pie) sin arrojarles a ningún sitio porque ya estaban metidos en excrementos. Lo estaban hasta la montera. Hay personas que han nacido para ser papel higiénico en los ortos de los poderosos. Hay personas que vinieron a este mundo para tiznar ese papel.
Pero lo que está claro es que ningún toro escogió ser escobilla en las letrinas de la inmundicia humana. ¿Impedimos, sin descanso, sin rendición, sin soborno, que caguen en criatura ajena, sea cuerpo de toro o cerebro de niño?

¿Has visto en la fotografía a la cría del fonendo ? Para que haya un niño así es necesario a su lado un adulto como esa mujer irrepetible excepto en ti a la que ella mira con esa mezcla de inocencia y admiración. Tú escoges que quieres para ellos: los toros y tus hijos. No creas que uno es ajeno del otro, viajan como Pi y Richard Parker: en la misma barca... De esto último no pongo foto, vete a verla y te juro que jamás la olvidarás.

 

Julio Ortega

en una red social.

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