Diario libertario de lugo e galaxia

Dos miembros de la FAGC son detenidos por liberar inmuebles para familias desahuciadas

15/01/2013
18:26

 

La Federación Anarquista de Gran Canaria, junto a varios colaboradores altruistas, lleva tiempo, a través de su Grupo de Respuesta Inmediata Contra los Desahucios, liberando inmuebles abandonados para dar cobijo a todas aquellas personas y familias que carecen de techo, bien porque sean víctimas de la hipoteca o el alquiler, bien por pobreza endémica.
 
Mientras se encontraban en el municipio de Telde (día 12 de Enero) y se dedicaban a las labores de limpieza de dos nuevos inmuebles liberados (unas oficinas prefabricadas abandonadas desde hace años, construidas por una promotora en quiebra y actualmente en concurso de acreedores) con el fin de dar techo de forma urgente a dos familias (una recientemente desahuciada, la otra al borde de serlo), la policía se personó en el lugar. Sin más explicaciones, y alegando que se les acusaba de robo, las fuerzas represivas irrumpieron en la vivienda (sin invitación previa) y de forma agresiva y amenazante empezaron a hostigar a los compañeros. Se suceden las amenazas (como la de esconder dentro de la vivienda a uno de los compañeros, para, según las palabras textuales de los agentes: “poder pegarle sin que lo vean los vecinos”), los comentarios insultantes y denigrantes (“guarros, hippies, piojosos, etc.”), hasta que finalmente se pasa a detener a dos de los compañeros aplicando las máximas dosis de violencia gratuita e innecesaria (por ejemplo, se incrusta la cabeza de uno de ellos contra la pared y se le ponen las esposas lo más ajustadas posibles, bajo la orden de: “que no haya holgura, apréstaselas a ese hijo de puta todo lo que puedas”). Este mismo compañero es separado del resto y cuando consiguen tenerlo lo suficientemente lejos, se le dirige una nueva batería de amenazas que van desde indicarle que se va a hacer todo lo posible por “trincarlo desprevenido” en la calle cuando vaya con su familia, hasta recordarle la utilidad que la policía nacional sabe hacer de sus pistolas.
 
Los dos detenidos son dirigidos a comisaría. Uno pasa primero por el Centro de Salud donde da cuenta de las contusiones sufridas, sobre todo en el hombro, hasta el punto de que es necesario pincharle diversos analgésicos. Mientras el otro compañero es llevado a comisaría donde comienza una sesión de golpes que raya en la clara e inconfundible tortura. En la sala de interrogatorios, entre insultos (“cerdo, escoria, cabrón”, etc.) y los más extravagantes comentarios (“en Telde no queremos basura; no vamos a permitir que esto se llene deokupas; ustedes son aún peores que los del 15-M, son anarquistas”, etc.), comienzan los golpes directos, los zarandeos, los agarrones del cuello (cuando por ejemplo tratan de evitar que uno de los detenidos retire la batería de su móvil antes de entregarlo [junto al resto de sus enseres]. Afortunadamente, no consiguen impedirlo), los puñetazos y patadas. Después de la sesión de golpes, el “prisionero” es finalmente llevado al Centro de Salud. Allí, una doctora displicente rellena el parte sin separar su vista del papel y sin auscultar al paciente. Según la facultativa, las siguientes imágenes correspondían a un sujeto al que “no le había pasado nada”:
 
El compañero comenta cómo le sorprendió que los usuarios de dicho ambulatorio no se asustaran al ver a dos personas con armas de fuego en la cintura, y sí al ver a una con esposas en las muñecas.
 
Mientras, el otro compañero es sometido a un largo interrogatorio en el que se repiten los insultos constantes (“perro, parásito”, etc.), los ataques y vejámenes, y, que nadie se haga el sorprendido, los “¡vivas!” a Franco y a su época. Finalmente ambos son introducidos en el calabozo, recordándoseles recurrentemente que se les va a tener retenidos hasta cumplir el máximo de 72 horas.
 
Finalmente, son sorprendentemente puestos en libertad con cargos después de 5 horas de privación de libertad forzada. Los cargos que se les imputan (y he aquí lo más interesante del caso), y por los que tendrán que comparecer ante el Juzgado de Instrucción Número 3 de Telde, el próximo lunes 14, con motivo de un juicio rápido, no están en modo alguno relacionados con la okupación (ni allanamiento de morada, ni usurpación, ni ocupación ilegal, ni nada por el estilo), y se reducen a DESOBEDIENCIA y RESISTENCIA.
 
Los compañeros pudieron llegar, aunque bastante tarde, a la enriquecedora Asamblea de Inquilinos y Desahuciados convocada para ese mismo día. Asamblea que les dio su aliento y ánimo. En la misma tuvieron la ocasión de exponer sus conclusiones: la policía poco puede hacer judicialmente cuando se ocupa lo que no es de nadie, lo que nadie reclama; este tipo de incidentes sólo refuerzan la convicción de que hay que continuar y reforzar la vía trazada, hasta convertirla (tal y como acabó bosquejándose en dicha Asamblea, a la que acudieron personas de toda condición y edad) en una herramienta que propicie la okupación pública y masiva, en la que se implique a la vecindad del barrio en el que esté inserta la vivienda liberada.
 
El Grupo de Respuesta Inmediata Contra los Desahucios es hoy un poco más fuerte; la 1ª Asamblea de Inquilinos ha sido un fructífero primer paso para poner los cimientos de la 2ª (ya reclamada); muchas personas, generosas, anegadas y comprometidas, están hoy dispuestas a sumarse a una iniciativa integral que, más allá de las ideologías y creencias de cada uno, une a mucha gente diversa con el objetivo común de aplicar la Acción Directa y el Apoyo Mutuo para auto-capacitarse, inter-ayudarse y poner los mimbres de una realidad nueva que socave al actual Sistema.
 
 
Nuestras necesidades animales han sido definidas hace tiempo y consisten en alimento, habitación y abrigo. Si la justicia tiene algún sentido, es inicuo que un hombre posea lo superfluo, mientras existan seres humanos que no dispongan adecuadamente de esos elementos indispensables” (William Godwin, Investigación sobre la Justicia Política, 1793).

P.D: A todos aquellos que recomiendan que los compañeros denuncien, estos mismos compañeros quieren poner en su conocimiento: “Nuestra forma de denunciarlo es ésta. Haciéndolo público, denunciándolo de viva voz, dándolo a conocer, evidenciándolo. Nosotros respetamos y apoyamos siempre a quienes denuncian este tipo de actuaciones, pero, a título personal, pensamos que no ganamos nada denunciando ante las instituciones a los propios garantes (la policía) de que estas instituciones sigan en pie. Primero porque sabemos que no servirá de nada (ya saben el dicho: “perro no come carne de perro”); segundo, porque la justicia que nosotros exigimos no pueden proporcionárnosla los tribunales con sus multas, castigos y sanciones. La justicia que nosotros nos damos es la de dar a conocer que en las comisarías y calabozos del Estado español se tortura; es la de evidenciar lo injusto que es que persista existiendo un cuerpo represivo como la policía que sólo sabe introducir en los conflictos humanos aún más violencia; es la de convencernos a todos de lo inconveniente que resulta consentir que un grupo humano armado y legitimado –con el monopolio de la violencia en sus manos– intente atajar las tensiones sociales de forma compulsiva; es la de persuadirnos a todos de lo innecesaria y peligrosa que es la existencia del cuerpo represivo de la policía, hasta que comprendamos que lo mejor para todos es que desaparezca”.
 
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